El cumplimiento de las normas ambientales y los requisitos sociales han ayudado a las empresas a identificarse y posicionarse en un nuevo nicho de mercado, con la sostenibilidad como el principal medio de diálogo. Es así como, desde principios de 2019, los empresarios Luiz Gonçalves y Euclides Castro, propietarios de EcoFactory, iniciaron la producción de cañitas de papel sostenible con etiqueta verde.

La producción biodegradable y certificada por el Forest Stewardship Council® (FSC), se dio después de que los socios mapearon el mercado nacional y no encontraron un producto similar que tuviera un sello verde y garantizara el origen de la materia prima utilizada. La alternativa encontrada creó un nuevo ciclo productivo y comercial para EcoFactory. Lo mejor de todo, abrió nuevos mercados.

Hoy, gracias a la certificación FSC, tenemos una perspectiva muy prometedora para el futuro, con la apertura de nuevos mercados y la consolidación de los existentes. Sin el sello, no seríamos buscados por las grandes cadenas alimentarias en Brasil y en el extranjero", comentó Gonçalves.

Sin embargo,para que el proyecto tomara forma, se invirtió en horas de investigación,desarrollo y pruebas. Con los primeros resultados obtenidos, los procesos de producción fueron más claros. También se testeó la resistencia y durabilidad de las nuevas cañitas y finalmente fueron aprobadas por Anvisa (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria). “Aunque parece un proceso simple, lleva mucho tiempo comprender todos los pasos productivos. Fue un camino bastante largo. Hemos desarrollado una nueva solución y podemos decir que hemos dominado su producción, con 100% de materia prima nacional”, indicó Castro.

Las cañitas biodegradables reemplazan a los modelos convencionales. Recientemente, la ciudad de São Paulo aprobó una ley que prohíbe el suministro de sorbetes de plástico en hoteles, restaurantes, bares, panaderías, clubes nocturnos, salones de baile y eventos musicales. Los que incumplan la ley, serán multados con hasta $ 8,000.

Para Nathália Ribeiro, coordinadora de certificación forestal de Imaflora (Instituto de Gestión y Certificación Forestal y Agrícola), la certificación FSC asegura que la principal materia prima del producto, en este caso la madera, es gestionada de una forma ambientalmente racional, socialmente justa y económicamente viable: “Los consumidores buscan cada vez más productos ecológicos. Reemplazar el plástico con papel es una acción muy importante tanto para los consumidores como para las empresas con conciencia ambiental”.

Con el sello FSC, las empresas certificadas son responsables del uso racional de los recursos naturales y el manejo forestal sostenible de sus materias primas, diferenciando sus productos, agregando valor a su marca y compitiendo en mercados exigentes. Para obtener más información sobre EcoFactory puede visitar: https://ecofactory.com.br/